el 2024 me hizo love bombing pero al menos no me mandó a terapia

El 12 de enero de este año, volé de Ciudad de México a Mexicali, Baja California, y de Mexicali recorrí unas 10 horas en carretera hasta llegar a Bahía de Los Ángeles para filmar una película durante 4 o 5 semanas. Inmediatamente, BDLA se convirtió en uno de mis lugares favoritos en el mundo. Ahí tuve la fortuna de poder ver los atardeceres más preciosos, conocer gente increíble y desconectarme de mi vida “real” porque solo había señal de celular hasta el siguiente pueblo, que estaba a unas 3 horas en carretera.

El mismo 12 de enero, pero un par de horas antes de subirme al avión, tomé mi primera tableta de prozac. Pocos días antes de irme a ese proyecto, mi psiquiatra me recetó Fluoxetina para tratar mi trastorno depresivo persistente *A.K.A distimia A.K.A ganas de morirme todo el tiempo y fantasear con ello.

El año apenas iba empezando y yo no sabía qué esperar ni de ese proyecto que me había llevado a 3,000 km lejos de mi casa, ni mucho menos sabía qué esperar de medicarme por primera vez para tratar esa tristeza crónica que me perseguía desde la infancia.

En ambas cosas me embarqué con más miedo que fe y, el resultado fue increíble.


Meses después, el 17 de octubre, sin haberlo planteado ni en mis escenarios más bizarros, me vi a mí misma en una oficina firmando un contrato para un trabajo que jamás hubiera pensado para mí y que tomé más por desesperación que por gusto. Después de un inicio de año tan épico como el que tuve y que los meses que le siguieron fueron igual de buenos, nunca me imaginé que para un día antes de mi cumpleaños número 28, me estaría embarcando en un trabajo formal con horario de lunes a viernes de 8 a.m. a 5 p.m. que me alejaría del cine y de lo que había sido mi única forma de vida en los últimos años.

¿Cómo era posible pasar de tener un trabajo que me llevaba a viajar por todo el país a tener que firmar un contrato para estar encerrada en una oficina a diario? La verdad creí que me iba a volver loca.

Pero una vez más, con más miedo que fe, me aventé a un mundo nuevo en el cual no sabía cómo me iba a sentir ni qué podía esperar y, una vez más, el resultado fue increíble.


El 2024 me hizo darme cuenta de que mi mejor inversión en la vida ha sido procurar mi salud mental. Me enseñó que alejarme del cine no es un paso atrás, sino solo un paso extra para construir la vida con la que sueño desde un lugar más estable.

El 2024 me hizo love bombing, pero al menos no me mandó a terapia. En verdad, me hizo creer que iba a ser el mejor año de mi vida, pero en realidad resultó ser el más keep your feet on the ground, ever.

Aquí no hay ninguna lección, solo es una reflexión de que lo mejor que me dejó este año fue volver a demostrarme a mí misma que, ya sea deprimida, animada, medicada o no, mi vida siempre se ha tratado de resolver y en eso soy experta.


Si tú, como yo, has tenido que pausar proyectos o alejarte de tus sueños porque la vida se puso difícil y primero tienes que pensar en sobrevivir, te prometo que solo son pasos extra; lo vas a lograr, todo va a ponerse en su lugar.

Gracias por llegar hasta aquí.

Feliz año, que el 2025 sea mejor.

*A.K.A: “Also known as” – “también conocido como”

*Keep your feet on the ground – “mantén los pies en la tierra”

¿Me ayudas con algún comentario?